domingo, 25 de octubre de 2009

El multitudinario entierro de Camarón

El cuatro de junio de 1992 llegó Sevilla, procedente de Barcelona, el féretro con los restos mortales de Camarón. Se contaron por decenas de miles los que quisieron acompañarle, pero siendo tantos no pudieron ocultar el desamparo. La Isla se quedó sola, entre silencios, aplausos y gritos comunales de “¡Camarón, Camarón!”, o anónimas súplicas, “no te vallas de nosotros Camarón”. Entre el gentío, la pena grande de Dolores Montoya “La Chispa”, y la familia Monje. Rotos, desencajados, Paco de Lucía, Tomatito, Curro Romero, José María Manzanares, Rancapino, Cepero, Potito, en definitiva todos sus conocidos y la plana mayor del flamenco se reunieron para dar el último adiós a José Monje.

Toda España miró al sur. Enviados especiales de cada uno de los periódicos nacionales, la televisión y la radio cubrieron la información en primera plana. Contaron como fue ese trayecto desde Sevilla, hasta la Isla. Camino de las lindes de Cádiz, los coches llenos de hombres morenos y pañuelos blancos se disputaban el honor de ir lo más cerca posible de Camarón, con sus flores al viento.

Ya en su casa se cubrió a Camarón con una bandera Romaní, para que, tras parar en la Venta de Vargas, el cortejo fúnebre llegara 3 horas después, debido al innumerable gentío que se aglomeraba, rodeando el féretro al ayuntamiento, donde se puso la capilla ardiente. Como se puede comprobar Camarón ocupaba ya uno de los primeros puestos en el imaginario social español.

Libro de la colección "TODO CAMARÓN", Editorial Altaya. pagina web. www.galeón.com

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